
Durante la Feria de Artesanos realizada para las Fiestas Patronales, varios sancayetanenses presentaron sus productos y obras. Entre ellos, Elena Martínez exhibió sus dulces caseros teniendo muy buenos resultados. Además, ha sido invitada para participar de otros eventos mostrando su elaboración.
Para rememorar los inicios de la fabricación de mermeladas, hay que remontarse a su crianza en el campo donde ayudaba a su mamá a prepararlos. Con el tiempo, una de sus hijas produjo un dulce de leche y decidieron llamarlo La Querencia haciendo alusión a los recuerdos y herencias familiares. Este nombre se extendió a los dulces frutales y la primera comercialización comenzó en un negocio de la Villa Balnearia “ya que los turistas pedían productos artesanales para llevar de regalo; por este motivo la cuchara tiene la leyenda que indica el recuerdo de San Cayetano”, destacó Elena Martínez.

A la hora de elaborar los dulces, la familia y amigos cercanos han sido los primeros en degustar aquellos sabores. De esta manera, “todos ayudan y aconsejan. Me gusta que me digan si algo no gustó porque es la forma de conservar los clientes”. En este sentido, destacó que en sus inicios, llevó un producto a Bromatología para hacer los análisis pertinentes y tener mayor seguridad al momento de venderlos al público, ya que no tienen ningún conservante. En esta misma línea, señaló que “a través del tiempo me he dado cuenta que están bien elaborados porque se conservan sin dificultades hasta después de los seis meses”.
La fabricación de mermeladas se realiza en distintas etapas. De este modo, se junta y selecciona la fruta, se limpia y luego se coloca a macerar. Al día siguiente, comienza a cocinarse dependiendo de la receta. Así, Martínez sostuvo que “los prepara de acuerdo a sus tiempos, pero en dos días, tengo un montón de dulces”. La variedad de sabores excede los tradicionales: a la ciruela, duraznos y frutillas se suman los de kiwi, manzana, zapallo y tomate, entre otros. Para su sorpresa, ciertos dulces han tenido muy buena aceptación como “el de zapallo porque se consume como postre y el de tomate porque se acuerdan de su niñez”. Sin embargo, la mermelada de ciruelas es la elegida por gran parte de los consumidores, sobre todo por los chicos.
Por otra parte, la elaboración de los dulces ha dejado ciertas anécdotas que permitieron mejorar la calidad de los productos. Elena recordaba aquella vez que “colocó nueces en el dulce de manzana y se puso negro; no pude venderlo. Esas son las experiencias”.
Por Licenciada Mariángeles Massa
Staff periodístico Caynet
