Walter Orofino regresó a nuestra ciudad después de varios años y buscando una salida laboral, siguió una de sus pasiones: los objetos antiguos. Comenzó a comprar, restaurar y vender esas cosas que suelen estorbar en la casa, heredadas de los antepasados y que muchas veces por no tener el lugar suficiente o por diferentes motivos, se descartan del hogar.


Muchas son las razones por las que los vecinos entregan a Walter las más diversas piezas que, luego de pasar un tiempo en Orofino Antigüedades encuentran destinos en otras viviendas, como adornos o formando parte de una colección. En su local pueden hallarse elementos de distintas temáticas, todos cargados de una historia familiar y con sentimientos involucrados.


Nos cuenta su experiencia, como antes de comercializar los productos los disfruta en su casa y luego los deja partir hacia otros dueños, a cargarse de otras anécdotas y contemplarse o utilizarse en nuestra ciudad o en otras latitudes.


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