Amoroso Maquinarias: Enamorándose de los desafíos

Amoroso Maquinarias: Enamorándose de los desafíos

Con un audaz comienzo a principios de la década del ’90, la empresa Amoroso Maquinarias atravesó los mismos vaivenes del país durante décadas y se afianzó como referente en San Cayetano gracias a la asombrosa pujanza de su fundador, Juan Carlos Amoroso, y del inevitable cambio de mando hacia su hijo Christian hace ya un lustro.

Es tiempo de conocer parte de su gran historia a través de los recuerdos de quien hoy es el titular de un negocio que no para de crecer y que, a pesar de este año extraño, apuesta por más y mejores servicios para la comunidad.

 

Caynet: ¿Cuál es el origen de la empresa?

Christian Amoroso: La empresa arrancó en el año 1992 ó 1993 con mi viejo y su socio Jorge Fantasía, que estuvieron más de diez años juntos. Después mi viejo quedó solo hasta que falleció hace cinco años y ahí me quedé yo al mando de la empresa junto a mi hermano. Tratamos de ponerle nuestra impronta, buscando alternativas que mi viejo no tenia, reflotando lo que es la venta de máquinas. Él se había dedicado más a la producción. Quería hacer un tractor y estuvo un tiempo en eso, pero por cuestiones de la vida no lo llegó a terminar.

 

Caynet: ¿Cómo lo viste crecer al negocio desde que eras chico hasta ahora?

Christian Amoroso: Yo era muy chico, tenía solamente ocho años cuando mi viejo arranco. Acá había un sauce y un terreno baldío. Después él se puso a construir la parte de los repuestos, con una sola oficina y un galponcito. Y luego empezó a crecer, amplió todo y de a poquito colocó una vidriera para vender maquinas, agregó una oficina, sumó arriba un fogón con una matera y así siguió. Después se cansó de la venta de máquinas y se puso a trabajar en un tractor. Desde la nada, de tapicero que arrancó mi viejo hasta ahí es algo muy satisfactorio. Ese ejemplo es el que le indica a uno como seguir en la vida, como progresar, metiéndole para adelante. Imaginate que en San Cayetano querer hacer un tractor era un montón. Yo lo vi siendo un terreno y hoy es un negocio montado con un taller, un lugar de exhibición, oficinas… y todo a base de trabajo.

Christian Amoroso – Propietario Amoroso Maquinarias

 

Caynet: Eligió un año complicado.

Christian Amoroso: Cuando él empezó con el tractor no se vendían casi maquinarias, pero lo encaró igual. Llegó a ir en avioneta a un campo para vender una máquina. Por lo que me han contado, papá fue un muy buen vendedor y así fue avanzando para conseguir todo lo que tuvo. Pasamos de vivir en el Barrio Moreno a tener una casa en el centro y de ahí a una casa en la playa. Y todo a base de laburo y buscando alternativas.

 

Caynet: ¿Te dabas cuenta cuando eras chico de qué clase de vendedor era tu viejo?

Christian Amoroso: Más de grande tome dimensión. Y ahora, con las anécdotas que me cuentan, más aún. Antes no había whatsapp ni teléfonos celulares. Hoy vendemos mucho por internet, pero él dos o tres veces al mes viajaba a Córdoba o a Santa Fe (donde estaban las fábricas de tractores y sembradoras). Salía a las 3 de la mañana y volvía a la noche. Me pasa a veces que llamo a gente de Córdoba o de la provincia de Buenos Aires y lo conocen. Seguramente hizo las cosas de gran manera porque llegar a lo que llegó siendo tapicero.

 

Caynet: Ahora ya están instalados, pero antes había que golpear la puerta de las fábricas y ganarse la confianza.

Christian Amoroso: Hoy el negocio está montado, yo continuo lo que me viejo hizo y refloto lo que había dejado. El generó un nombre y nunca un problema. Lo conocía todo el mundo y lo conocía bien. Yo estuve trabajando en el 2010 con él en la parte de repuestos y capaz que tengo algo suyo en la sangre que me lleva a seguir con todo esto de la manera en la que lo estamos haciendo.

 

Caynet: ¿Cómo nació la idea de tener un negocio agropecuario ya que la familia no estaba vinculada al campo?

Christian Amoroso: A mi viejo siempre le gustó vender autos. En un momento se asoció con Neila en Lobería y empezaron a vender tractores en el taller frente a mi casa. El destino lo llevó a vender implementos y a fabricar. Hizo un Jeep, un arenero desde cero y después el tractor. En los ’90, cuando se fundió la casa Zanello, para la cual él vendía, se fue con los viejos Zanello, que desarrollaron un tractor que no anduvo y mi viejo decidió hacer el suyo.

 

Caynet: ¿Cómo fue el vínculo con Crucianelli para transformarse en representante zonal?

Christian Amoroso: Mi viejo vendía en su momento lo que era Giorgi, la número uno de aquel entonces. Agarró como segunda marca Crucianelli, que fue innovando mucho con el correr del tiempo, metiendo una máquina de punta cuando se hace la directa. Así fue que empezó a crecer junto a Crucianelli, que actualmente es la máquina más vendida. Hoy en día es como vender una Toyota, ya que es una marca que se vende sola, no tienen problemas y sí mucha reventa. Mi viejo siempre buscó vender máquinas que no nos trajeran inconvenientes el día de mañana.

Amoroso Ferretería 

 

Caynet: Ese espíritu innovador de tu viejo vio que esa fábrica tenía más futuro que el resto.

Christian Amoroso: Tal cual. Me acuerdo que una vez, Juri (otra marca de sembradoras) estaba haciendo una araña (tiene la tolva arriba con el equipo de siembra abajo) y mi viejo hizo una nota a Crucianelli para decirle que se ponga a fabricar esa araña, ya que para el contratista era muy práctica. Finalmente la terminaron desarrollando y salió en el 2016, llamada Air Drill. Mi viejo veía otras marcas y sacaba ideas para seguir innovando, por eso no se quedó con Giorgi, que se terminó estancando en tecnología y no anda en algunas zonas.

 

Caynet: ¿Cómo se dio la transición al hacerte cargo del negocio?

Christian Amoroso: Ni bien me recibí de contador me fui a Tandil. Cuando mi viejo se enfermó volví a San Cayetano y dejé la profesión porque me gustaba comercializar acá, lo que me hacía sentir bien. Me fui metiendo cada vez más, aunque fueron momentos difíciles por la enfermedad de mi viejo. En el 2015, cuando falleció, no se vendía absolutamente nada, por lo que vendí mi camioneta y me puse a vender autos. Y al año siguiente, cuando cambió el gobierno, empecé a tomarle la mano a las maquinarias Crucianelli gracias a un viajante nuevo, ya que no tenía idea de ese tipo de productos, ni como cotizarlos. Por suerte hubo impulsos para el campo con líneas de crédito bastante accesibles. Fui a la Expo Agro y terminé vendiendo ocho maquinas nuevas en mi primer año completo en el negocio. Así fui ganando viaje, puse algunos amigos de confianza a trabajar, me fui armando y creciendo. Le fuimos buscando la vuelta, hicimos la sucesión de mi viejo y quedé con mi hermanito acá a cargo. Fue difícil, pero me gusta lo que hago y creo que no fue en vano.

Amoroso Maquinarias Agrícolas - Concecionario Crucianelli - Ferreteria

Informe y fotos: Caynet.com.ar