Un informe del INTA Reconquista analiza la relación entre el fenómeno del Niño, las precipitaciones primaverales y los rendimientos de miel en la región. Los resultados muestran que el mayor riesgo productivo se presenta cuando este fenómeno coincide con lluvias abundantes entre agosto y diciembre. Para la campaña 2026-2027, se recomienda monitorear las precipitaciones, prevenir el exceso de humedad en las colmenas y controlar las reservas de alimento. La anticipación y la adaptación del manejo serán claves para mantener colonias fuertes y reducir posibles pérdidas.
El estudio, realizado a partir de los rendimientos registrados entre 1992 y 2025, muestra que la producción apícola está condicionada principalmente por la interacción entre la fase del ENSO y las precipitaciones acumuladas entre agosto y diciembre.

Históricamente, los años La Niña alcanzaron un rendimiento promedio de 30,5 kilogramos de miel por colmena, mientras que en los años neutrales fue de 29,1 kilogramos y en los años El Niño descendió a 22 kilogramos. Sin embargo, el informe advierte que la presencia de El Niño no determina por sí sola un bajo rendimiento: el principal factor de riesgo es su combinación con una primavera excesivamente húmeda.
En los años caracterizados como “Niño seco”, la producción promedio fue de 35,8 kilogramos por colmena. En cambio, cuando El Niño estuvo acompañado por abundantes precipitaciones, el rendimiento se redujo a 13,7 kilogramos, lo que representa una caída superior al 60 %.
Para la campaña 2026-2027, las condiciones observadas presentan similitudes con algunos de los escenarios históricamente más desfavorables. Por este motivo, la evolución de las lluvias durante la primavera será determinante para la actividad.
El exceso de precipitaciones y la elevada humedad pueden reducir los días disponibles para el vuelo y el pecoreo de las abejas, provocar la caída de flores y diluir el néctar. También pueden incrementar el consumo de reservas, favorecer problemas sanitarios y dificultar la maduración de la miel.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan elaborar presupuestos conservadores, adelantar las tareas de mantenimiento cuando los caminos sean transitables y seleccionar sitios elevados y con buen drenaje para instalar los apiarios. En zonas con riesgo de anegamiento, se aconseja trasladar preventivamente las colmenas o colocarlas sobre soportes firmes que eviten el ingreso de agua y la humedad ascendente.
También será fundamental revisar techos, pisos y caballetes; favorecer la ventilación interna; controlar las reservas de alimento y realizar suplementación nutricional cuando sea necesario. Durante la cosecha, se deberán seleccionar cuadros completamente operculados o verificar que la humedad se encuentre dentro de los parámetros adecuados, con el fin de prevenir fermentaciones y pérdidas de calidad.
La prioridad para esta campaña será mantener colonias fuertes, sanas y con reservas suficientes. La anticipación, el monitoreo permanente y la adaptación del manejo permitirán reducir riesgos y aprovechar las ventanas productivas que puedan presentarse durante la temporada.
El informe fue elaborado por Hernán Pietronave y Hernán Fain, técnicos de la EEA INTA Reconquista, con información agrometeorológica, datos aportados por referentes de la actividad y resultados de un taller participativo de INTA PROAPI.
Link de informe: https://www.argentina.gob.ar/noticias/proyecciones-climaticas-y-recomendaciones-para-la-campana-apicola-2026-2027
