Atravesada por diversos miedos y nuevas emociones, me enfrento a una desconocida etapa que me remite a aquel recuerdo de todo aquello que me contaba.
Hoy, orgullosa de mis logros y con su recuerdo guardado en la memoria, se me agranda el corazón cuando hago lo que más le apasionaba, lo que tanto le gustaba, lo que más amaba. Y ahora lo que tanto amo yo.
La docencia es el amor más puro que se puede recibir, se siente en cada abrazo, en cada sonrisa, en cada mirada y en esos ojos brillantes que te observan y solo expresan amor.
Y al final me di cuenta, de que ella tenía razón. Que la docencia es eso, la mejor muestra de amor, que perdura por años y se guarda en el corazón.
Abril Sánchez Guerra
Profesorado en Educación Primaria
Fuente: Blog INTRAMUROS DE SAN CAYETANO por Magalí Di Croce.
