La Misión de Freddy, por Magalí Di Croce

Yo estaba recién recibida de abogada, había terminado  en diciembre de 1980, y había trabajado un año en un Estudio de La Plata, para aprender la práctica. A comienzos de 1982, me volví al pueblo, mi lugar amado. Siempre quise volver, no logré arraigarme a La Plata, pese a tener tanta gente querida. Volví con muchas ganas y alegría al pueblo.
La cuestión es que una vez acá, en San Cayetano, tenía muy poco trabajo -y mis amigos, unos, aún estaban estudiando, y los que estaban en el pueblo tenían ya su familia, hijos chiquitos, sus trabajos y sus tiempos ocupados. Disfrutaba de ser la tía soltera y joven de mis sobrinas, y ellas disfrutaban de mi compañía, pero me sobraba el tiempo…. Me puse a estudiar magisterio con Susana, recién se abría el ISFD, y aún así, tenía tiempo de sobra…
Alguien -realmente no recuerdo quien- me invitó a la Parroquia que venía una Misión de unos Padres Redentoristas, el Padre Vicente y el Padre Freddy.
Y fui, creo que de aburrida nomas, fui…
Esa Misión realmente transformó mi vida y transformó la comunidad.
Cada vez que recordamos, los que tuvimos la Gracia de vivirla, nos llenamos de alegría…de una alegría diferente, la que da paz al alma.
Como el Padre Freddy misionaba principalmente a los jóvenes, tuve mucho más trato con él, que con el Padre Vicente, aunque también fue maravillosa la obra pastoral del Padre Vicente.
La Misión de Freddy fue particular y diferente.
Cuando he hecho retiros o convivencias o he asistido a charlas religiosas, siempre recuerdo e incluso registro, para la catequesis, las valiosas enseñanzas que en esos encuentros nos brindan, y aprendo siempre cosas nuevas que ayudan a mi formación.
De la Misión de Freddy no logro recordar NADA catequético.
NADA que pueda usarlo para enseñar en una clase de catecismo.
¿Cómo puede ser que no logre, como en tantos casos, dar -por ejemplo-, una charla de lo que el Padre Freddy nos enseñó y brindó?
Es así.
Con el tiempo lo comprendí.
Lo entendí cuando me hablaron de lo que significa el “Anuncio Kerigmático”. A diferencia de la catequesis, que enseña las verdades de la fe, y lo recibimos por la razón, el anuncio kerigmático va directo al corazón, manifestando la fe, la experiencia y vivencia de la fe, haciéndonos ver que Dios nos ama, nos busca, nos salva, nos da la Vida Verdadera.
Así fue el anuncio del Padre Freddy, así fue su Misión. No logro recordar enseñanzas intelectualmente, pero sí se que me movilizó, me convirtió, me transformó el corazón.
Recuerdo que me movilizó su fe profunda, su disposición al Señor, su entrega, tenía pocos años más que yo, y me contó que antes de entrar a la vida religiosa, había empezado a estudiar abogacía, pero no pudo seguir: la dureza de algunas concepciones, especialmente del Derecho Romano le hicieron ver que no estaba ahí su vocación. Para mi fue movilizador, ver la profundidad de su persona y ver a un joven entregado sin titubeos a la obra de Dios, y verlo tan feliz…
Recuerdo cómo disfrutamos los encuentros en la Capilla San Roque y en Ochandio…
Cuando escucho la canción de Misa de los “…el Señor envió a sus discípulos, los mandó de dos en dos..” me revive la maravillosa experiencia…
A partir de su anuncio, quedaron frutos pastorales tangibles en la comunidad: muchos seguimos aprendiendo, sirviendo en la Parroquia junto al Padre Jacobo, quien con un estilo absolutamente diferente al de los Padres Misioneros, había tenido la apertura de recibirlos y dejarlos pastorear libremente.
Después de que los Misioneros se fueron, formamos el primer grupo de jóvenes, que antes no existía, el Padre Jacobo me pidió que yo lo dirigiera y fue una maravillosa experiencia, hasta que me casé y volvimos por unos años a La Plata.
Esta Misión fue la primera del Padre Freddy, siempre decía que fue su “luna de miel” de consagrado, y a él también lo enriqueció, y la disfrutó muchísimo.
Unos años después estuvo en Roma por un año formándose, siempre nos escribíamos y nos contaba sus experiencias, antes de irse pasó por La Plata a despedirse.
Hace unos años 24 estuvo por Tres Arroyos e Inés Galindo de Vassolo, tuvo la amabilidad de traerlo unas horas de visita, (calculo la fecha por ver la foto en la que María Magali tendría un año), nos juntamos en casa a las corridas los que nos enteramos, fue tan bello ese reencuentro, le encantó la torta de chocolate y nuez, que se la mandé cada 30 de abril –en su cumpleaños-, durante varios años a Salta, donde residía.
No es afecto a mucha comunicación de sus movimientos, así que por ahí alguno de nosotros se enteraba por donde andaba y nos pasábamos la noticia… en 2009 fuimos a Bariloche en familia y pasamos a verlo por Neuquén donde residía, conoció a nuestras hijas, conocí su Parroquia y viví un Bautismo que celebró esa tarde…maravilloso…cenamos juntos y charlamos mucho.
Lo vimos como siempre, lleno de vida, de Anuncio de la Buena Noticia con su sola presencia, pleno de alegría, de paz….
Hace unos años la Guías Argentinas de San Cayetano tuvieron un encuentro en Mendoza y ahí lo vieron, igual…como siempre, mandando su cariño y bendición para todos…
Ahora no sé por dónde andará, es escurridizo, pero la vida – y sobre todo- la Gracia de Dios cada tanto nos junta un ratito, y aunque no nos veamos, tenemos lo más bello que nos dejó: su anuncio con su alegría y bondad nata…con su capacidad de transformar los ambientes y las personas con la Palabra, y sobre todo con su testimonio de vida.
Magalí Di Croce
Fuente: https://sancayetanoprovinciadebuenosaires.blogspot.com/2021/02/la-mision-de-freddy-por-magali-di-croce.html?m=1