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Sportivo 0 – Independiente 1: La alegría fue para el “albo”

La inusual primera final de la Liga Necochea de Fútbol tuvo un desenlace emocionante en la noche de ayer con el gol que convirtió Hernán Paicil justo antes del pitazo final, que le permitió a Independiente vencer 1 a 0 a Sportivo en el Felipe Serafini y posicionarse muy bien en su búsqueda del pentacampeonato.

Sportivo San Cayetano 0 Independiente (San Cayetano) 1
1 – Juan Camilo Acevedo 1 – Juan Francisco Parente
2 – Lucas Camacho 2 – Emanuel Truitiño
3 – José Flores 3 – Jonathan Suhit
4 – Nahuel Echebarría 4 – Gabriel Darroqüy (Capitán)
5 – Lautaro Garderes 5 – Santiago Vásquez
6 – Guillermo Piñero 6 – Santos Bacigalupe
7 – Ever Peña (Capitán) 7 – Hernán Paicil
8 – Cristian Roteño 8 – Brandon Vargas
9 – Thiago Oronó 9 – Braian Uribe
10 – Esteban Santa Cruz 10 – Daniel Azurmendi
11 – Lautaro Castañares 11 – Leonardo Verón
DT: Sergio Amestoy DT: Damián García
12 – Simón Alarcón 12 – Joaquín Amerio
13 – Branco Repetto 13 – Francisco Roque
14 – Pablo Darroqüy 14 – Matías Jalil
15 – Facundo Ortolachipi 15 – Silvio Vedda
16 – Bautista Pérez 16 – Joaquín Cardozo
17 – Santiago Roteño 17 – Nicolás Forte
18 – Josué Romagnano 18 – Matías Aranda

Arbitro: Cristian Pirosanto

 

Gol: 90’+5’ Paicil (I).

Amonestados: 30’ C. Roteño (S), 34’ Vásquez (I), 51’ Oronó (S), 55’ Santa Cruz (S), 62’ Camacho (S), 70’ Flores (S) y Suhit (I), 78’ Aranda (I) y 90’+7’ Peña (S).

 

Expulsado: 75’ Santa Cruz (S – doble amonestación).

 

Cambios:

46’ Forte por Uribe (I)

60’ Roque por Truitiño (I) y Jalil por Vásquez (I)

65’ Ortolachipi por Castañares (S)

74’ Aranda por Vargas (I)

88’ Cardozo por Verón (S)

La inusual primera final de la Liga Necochea de Fútbol tuvo un desenlace emocionante en la noche de ayer con el gol que convirtió Hernán Paicil justo antes del pitazo final, que le permitió a Independiente vencer 1 a 0 a Sportivo en el Felipe Serafini y posicionarse muy bien en su búsqueda del pentacampeonato.

En un encuentro entresemana de dientes apretados, escasas situaciones de peligro y un excesivo nerviosismo por no equivocarse en ambos conjuntos, el empate sin goles lo pintaba de pies a cabeza, pero el “chimango”, con un hombre de más, no claudicó en sus intenciones ofensivas y tuvo su premio postrero.

Mientras la pelota volaba por el aire en el comienzo, hubo que esperar hasta el minuto 7 para ver a Daniel Azurmendi queriendo sorprender a Juan Camilo Acevedo con un disparo desde afuera del área que si bien pasó muy cerca, estaba siendo controlado visualmente por el arquero.

La primera para el local llegó con un mal despeje de Juan Francisco Parente que fue capitalizado por Lautaro Castañares y su intento por encima del cuerpo del portero, quien volviendo a toda prisa hacia su arco contuvo la pelota a tiempo.

Sin haber un claro dominador sobre un césped que invitaba a jugar por abajo, la pierna fuerte y los pelotazos constantes fueron los protagonistas de las acciones, típicos de los clásicos locales y más aún teniendo en cuenta que se trataba de un choque decisivo por el título anual.

Braian Uribe, uno de los más activos en ataque, tuvo su chance en el minuto 19, ganándole en el salto a Guillermo Piñero y conectando de cabeza un centro en el punto del penal, pero su definición se fue a centímetros del palo de Acevedo.

Volvió a querer lastimar el “chimango” poco después con otro envío aéreo que, tras el mal cálculo del arquero sportivista, culminó con un cabezazo de Daniel Azurmendi y la rectificación del “uno”.

Tras esa etapa en la que algunas intenciones parecieron darle emoción a la final, el juego cayó en la intrascendencia y volvieron las equivocaciones, los despejes apresurados y las interrupciones se hicieron moneda corriente.

Hubo que esperar al minuto 40 para que un contraataque dejara a Azurmendi de cara a Acevedo, permitiendo el lucimiento de Lucas Camacho, quien corriendo desde atrás, le extirpó la pelota al delantero visitante en el momento justo.

Queriendo irse al descanso en ventaja, Uribe sorprendió a la defensa rival con su doble enganche en la puerta del área y su definición cruzada de zurda apenas desviada.

En el reinicio de las acciones, fue Santiago Vásquez el que buscó desnivelar a través de un remate de larga distancia que fue fácilmente contenido por el arquero del “rojo”.

Ya desde el inicio, Damián García determinó que Nicolás Forte reemplazara a Uribe en el ataque del “chimango”. Parecía que los dos finalistas pondrían la pelota bajo la suela e intentarían algo diferente pero fue solo un espejismo que se disipó rápidamente, volviendo al estado inicial.

En el minuto 18, un centro desde la izquierda de Azurmendi cayó en la cabeza de Forte, quien astutamente impactó la pelota hacia el segundo palo, perdiéndose solamente a un metro de éste.

La pérdida de tiempo se hizo protagonista del complemento, con jugadores que alegaban calambres de manera constante y que hacía que las acciones de peligro fueran casi espejismos para el disfrute de la numerosa asistencia de público que se acercó al estadio en una jornada laborable.

Matías Jalil, a poco de ingresar en lugar de Vásquez, ensayó una incómoda mediavuelta dentro del área grande que se fue elevando para perderse en la tarde-noche que ya disfrutaba de los reflectores del Felipe Serafini.

La peor noticia para el local llegó en el minuto 30, cuando tanta falta acumulada terminó obligando al juez Cristian Pirosanto a sacarle su segunda tarjeta amarilla y consecuente roja a Santa Cruz, la principal arma ofensiva del “rojo”.

Posteriormente fue Lautaro Garderes el que salvó a su equipo al despejar un buscapié de Matías Aranda que parecía ser muy peligroso. En la acción posterior, Gabriel Darroqüy capturó la pelota afuera del área y sin perder un segundo remató hacia las manos seguras de Acevedo.

La única llegada de cierto peligro del local, que parecía conformarse con el empate, fue a los 44 minutos gracias a un pelotazo de Cristian Roteño desde 35 metros que Parente contuvo sin ninguna dificultad. La respuesta inmediata llegó a través de un centro al que Aranda, conectando de primera, no logró darle la dirección deseada.

El juez determinó que la perdida de tiempo ameritaba seis minutos de soporífera adición. Pero cuando parecía que el cero se había adueñado de la noche sancayetanense, Paicil encaró hábilmente hacia el área para asistir a Azurmendi, quien sacó un disparo veloz que fue tapado por Acevedo y su rápida intervención. La jugada se ensució con intentos de despeje y definición, quedándole la pelota nuevamente a Paicil, quien sin perder un segundo envió la pelota al fondo de la red, dándole cierto grado de justicia al epílogo, ya que si bien ninguno marcó una supremacía absoluta en los 90 minutos, el “albo” fue quien más cantidad de situaciones generó.

Crónica y fotos Gabriel Piacquadío